MI CAMINO
(POR SEBASTIAN VILLA CANO)
Siempre seguí el ejemplo de mi familia. Desde que tengo
uso de razón, entendí que tomar
decisiones en vano, y para mi propio beneficio, nunca me llevaría a buen
puerto. Desde pequeño hacía todo lo que mi familia y mis hermanos mayores me
indicaban. Sin quejas ni protesta. Nunca. Se me enseñó a decir: “Sí, papá”, a
toda orden parental.
Mi papá me enseño que el golpe afirmaba mi conocimiento
y, como yo era bastante desobediente, la “afirmación del conocimiento” era
moneda diaria en mi vida, desde muy chico.
Mi madre sufría su parte. Ella se encontraba bajo la
dominación constante de la autoridad y vigilancia del (como se hacía llamar)
“El Hombre de la Casa”. Mi padre lo era en cierta manera. Este lugar, en
ocasiones, era cedido a los hermanos mayores, aunque sea por unas horas.
Estas situaciones conflictivas de mi niñez también forjaron
mi forma de ser y actuar ante la vida y frente a mis conflictos. Pero eso no
las justifica ni las hace comprensibles. Sólo son ejemplos de mi camino. Para
que vayas entendiendo.
De las calumnias e injurias que tengo que oír por los
medios y de las cartas de documentos de la señorita Daniela no me interesa
acotar nada en absoluto. Mucho menos me interesa saber de su escrito donde se
hace la pobrecita y la victima. La verdad que me da pena. Usar nuestra
relación, a su hija y dañar mi imagen para hacerse conocida. Me parece que muy
bajo ha caído esta mujer.
Tendrá sus motivos, pero recuerda: ¿Quién vale 30
millones de dólares? ¿Ella o yo?
La respuesta está en pensar utilizando el sentido común.
Así se ve todo muy claro. Es obvio quién es la botinera, quien es el jugador,
quien vale oro y quien no vale nada porque ensucia la vida de una familia, de
una persona, de un futuro. Todo mancha. La persona que habla sin argumentos de
alguien, no vale ¡Nada vale esa mujer! A quien yo le abrí mi casa, mi familia,
mis amigos, mi todo. Encima la dejé
venirse a vivir conmigo. Y siempre se quejaba por algo.
Al principio se quejaba porque yo era muy cariñoso. Te
juro que, es la primer vez que me pasa que me digan algo así. Yo, te digo la
verdad, soy más frio que una cerveza recién sacada del freezer.
Bueno. Después se quejaba de que extrañaba a la hija.
Entonces, le traje a la hija. Encima, que la nena me rompía cosas de la casa y
me desordenaba todo no me dejaba retarla. Me destroza la casa y no podía
decirle nada. Una vez me llegó a reprochar:
-“¡Vos no sos su padre como para retarla!”- me grito
enfurecida, como si hubiera roto su posesión más preciada, y algo más que no
llegué a oír porque me ahogue en pensar: “¿¡Quién se piensa qué es para gritarme
así en mi casa?¡
Pero ese día no le dije nada. Me la aguante, como un
verdadero hombre hace. Nunca le levanté la mano a una mujer. Nunca lo haría, no
seguiría los ejemplos de mi padre. No son buenos. Los tuvo para que yo no los
siga.
Confieso que en ocasiones los pensamientos me nublan y
pienso cosas que no debo. A veces me alejo de los mandamientos del señor. Y
bebo, también juego a las cartas, pero nunca iría a visitar a la profesión más
antigua del mundo, como Daniela dice que hago. Pero, por suerte, puedo
acobijarme en las misas por video llamada que empezó a dar hace pocos días el
padre Petruzzi. Antes, estaba muy mal, muy estresado y nervioso. La angustia me
deprime muchísimo. Por suerte, ahora estoy más relajado.
Pero estoy muy decepcionado con Daniela, como con su
abogado ese tal Burlando, creo que se llama así. Con mi anterior pareja, no me
sorprende, siempre dijo que le pegaba también. Yo, Sebastián Villa Cano, sé lo
que hago y esa es otra mujer que no sabe lo que dice. Es una enferma psiquiátrica.
Por desgracia me han tocado horrendas compañías para
pasar mis noches. Personas que no supieron estar a mi altura, aunque creyera
que sí en un principio.
Con Boca es un tema aparte. Porque este año, con la
llegada del nuevo presidente, pusieron una comisión de Género y de mi lado
nunca se iban a posicionar. Lo fatídico de todo esto es que me encanta estar
acá. Al argentino lo admiro muchísimo. Su pasión. Es única en el mundo entero
¿Por qué te pensás que no me fui a Europa todavía? La pasión es lo más lindo
que tenemos aquí en Argentina.
Estoy decepcionado porque me sacaron de acá y me quieren
mandar para Paraguay. Tendré que ir al Olimpia, sin desmerecer a nadie, es otro
mundo. No es Boca. En Buenos Aires estaba mucho mejor. Veremos cómo será allá,
espero poder volver pronto. Ya sé que no iré preso porque no es verdad lo que
Daniela dice. Tarde o temprano se sabrá la verdad, yo podré volver a jugar al
fútbol en tierra bostera y ella quedará olvidada para siempre.
Ella inventa. Vos le confías en cada palabra porque es
mujer. No puedo creer como las amenazas de Daniela terminaron siendo verdad.
Ella me amenazó que si no íbamos a buscar a su hija a lo del padre en Perú
durante la Cuarentena y le daba 50 mil dólares para viajar, me denunciaría
mediática, pública y legalmente.
De esta manera, cumplió con íntegramente cada parte de todo lo prometió. Es todo una gran mentira lo
que dice. Ella lo hace porque quiere hundirme y hacerse famosa porque no la
conoce nadie. Siempre quiso hacerlo acosta mía. Buscar ser reconocida. Me decía
que teníamos que volver a Colombia para
que yo fuera más conocido y ella poder ser mediática.
Reafirmo: nunca le levanté ni le levantaría el brazo a
una bella mujer, o como sea, porque no hay mujeres feas. Todas son hermosas. Bellas
en sus formas, colores y sabores. Y nunca podría golpear a alguna.
Me alegra saber que yo podré dormir con la conciencia
tranquila y que el día que deje la tierra de los mortales me reuniré con Dios,
que todo lo juzga desde el Paraíso, no permitirá el paso de arpías como
Daniela. No sé como hará ella para dormir con la conciencia tranquila ¿Cómo
hará para poder conciliar el sueño? ¡Pobre mujer! Aunque son problemas ajenos
que no sé ni me interesa saber. Sólo quiero que no me fastidie. Jamás.
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