Es eso que nos separa, que nos divide, que nos aísla del resto de las personas. Pero, sin embargo, nos encuentra con unos sentimientos profundos.
La CUARENTENA nos invita a compartir momentos, largos momentos, con la PARANOIA. Ellas son tan amigas ya que esta última potencia a la primera. Ellas no deben ir de la mano porque, realmente, son como los hermanos macana.
Aunque cuando la noticia, de la reunión de tan buenas amigas, se hace publica llega el MIEDO tocando la puerta. "Yendo llegando"- anuncia desde afuera mientras se oye el "toc toc toc". Al entrar, el mismo relata: "Viene acompañado por una colega, espero que no moleste".
Como las locales no presentan resistencia, entra despampanante la HIPOCONDRÍA, quien está amamantando a la INSEGURIDAD.
La joven tiene mucho para dar, mucho tiempo para quedarse. Permanecerá en nuestra compañia hasta que termine la función, o se quedará hasta que lo piense necesario.
Por abajo, ella esgrime una sonrisa y una risa cuasi muda porque si bien no se desprende del pecho de su madre ni tampoco emite una palabra, por carecer de la facultad del habla, bien sabe que esto no es sólo por un rato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario