viernes, 12 de julio de 2019

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí(Vicente Roca)



CUANDO DESPERTÓ, EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ
(MicroRelato)

              Sentado en la mesita de luz que estaba al lado de su cama. El niño se refreg´los ojos y el animal comenzó a hablarle, al mismo tiempo que lo insultaba y amenazaba con matarlo. Él pegó un salto de la cama, dejando caer las cobijas al suelo, se movió como una liebre al otro lado del cuarto.

               El dinosaurio primero se rio del pobre joven, luego se acercó, sigilosamente, hasta encontrarse próximo al niño. El chico quedó inmovilizado y anonadado al ver cómo se arrimaba ese feroz bicho pequeño, tan alto como una mochila.

            Hasta que el animal prehistórico lo mordió. El nene despertó. Había sido todo un sueño adentro de otro sueño. ¿O acaso seguirá soñando?

VICENTE ROCA

martes, 2 de julio de 2019

EL SENTIMIENTO QUE SURGE DESDE ADENTRO (Vicente Roca)


EL SENTIMIENTO QUE SURGE DESDE ADENTRO 

Cuando somos chicos no nos damos cuenta de que el tiempo pasa y nada vuelve. Las horas, los días y los años van transcurriendo sin que seamos capaces de percatarnos que los minutos pasan y dejan de ser para volverse recuerdo o, simplemente, olvido.

Como las tardes de mi infancia que pasé en el barrio de Gonnet, de la ciudad de las diagonales, sin interesarme, que justamente, estaba boludiando. No importaba que perdiera las horas con algo que en el futuro poco me serviría.

Durante toda la escolarización del primario no me gustaban ni me me movían un pelo aquellas actividades vinculadas al hacer masculino. No me gustaban los deportes tradicionales, solamente me entretenía jugando al famoso juego de educación física, MataSapo.

 Cuando todos se quejaban por desestimar el Fútbol para esa clase, yo saltaba de alegría. Vicente Wills me decía el profesor de Educación Física, porque resultaba ser el último  en perder. Para esquivar era bueno pero con muy poca puntería.

Además, me pasaba tardes enteras en mi casa, la cual queda a muy pocas de la República de los Niños, jugando a la Play Station, a veces solo, otras con mis amigos viciosos por los jueguitos.

 El hecho de que no me gustara ningún deporte, me llevó a conocer otras actividades que me sacaban del aburrimiento. En una época, donde se volvió tan rápido e inmediato toda la vida en sí, agradezco que no me gustara ser como el resto, porque la lectura era parte de mis días, tanto del embole de la tarde como de la soledad del insomnio de las noches.

En un momento, me auto relegaba y me excluían. Al otro, cuando estábamos por entrar al secundario, había impuesto la moda de leer libros por fuera de la cuadricula escolar, simplemente por goce, muy raro para otros. Hasta el más erudito, el de las mejores notas y, además, gran deportista, se esforzó, durante todas las vacaciones de invierno, para leer los mismos libros que había leído yo, pero de otra editorial.

“Mirá estos libros de Narnia son más largos y los leí en menos tiempo que vos”, me dijo una vez Leandro. Su competencia poco me importaba, es más, me generaba mucho regocijo que alguien hiciera algo porque antes lo había hecho. Y, más aún, porque fomentaba la literatura.

Esa tarde, se fue gestando el escritor o periodista que hoy creo ser, aunque estoy en proceso para ser un comunicador social de verdad. Ese día descubrí que lo que me gustaba era incidir en el otro convencer. Con el correr de los años y las sucesivas vacaciones leyendo sobre historia me dieron el puntapié para interesarme por la política y la militancia.

A lo largo del secundario, mi acercamiento al fútbol  se fue dando de manera natural.  Primero dejé de jugar al volley o al hockey como lo hacía, cuando me alejaba de mis compañeros para estar con las chicas, no porque me gustaran, sino porque con ellas me sentía más cómodo.

En el año 2007, empecé a ver fútbol y a interesarme por él. Fue en parte porque el equipo del que soy hincha hoy, Boca Juniors, salió campeón de la Copa Libertadores en su casa( la última, hasta el momento) como también porque la Selección Argentina  había llegado a la Final de la Copa América. ¿Será por eso que tanto odio futbolístico le tengo a Gremio y a Brasil?

Pero principalmente fue porque conocí una cancha. Tuve el gusto de hacer socio e ir a ver a la cancha a un equipo del ascenso argentino. Se trataba de Huracán de Parque Patricios. Mi mejor amigo era hijo del Manager del club y salíamos los domingos, o también los sábados, total en esa época aún no había conocido la noche platense y menos la de Capital.

Salíamos en patota en el Kangoo verde clarito de Gonzalo, mi amigo y su hermano junto a su padre y su tio, además, de Roberto, quien extraño en demasía por estar privado de su libertad, y yo. Si bien eran cada quince días encuentro, los esperaba todas las semanas. Era una de pocas y divertidas formas de alejarme un poco de mi casa, ya que mis padres eran bastante poco permisivos.


Era glorioso llegar al Estadio Tomás Adolfo Ducó vanagloriándonos por los escasos puntos que en esa época lograba el equipo, precesor del mítico Huracán sub-campeón de Miguel Angel Cappa. Pero lo más loca era hablar con el traidor Larrivey, por teléfono luego del partido. Eso era poder.

Paradójicamente, hoy en día mi apego por el fútbol es como el que siempre tuve por la literatura. Estudio Periodismo Deportivo y disfruto de la locusión por los relatos deportivos, tales como el de Victor Hugo sobre el gol de Maradona, el de Closs con el gol de Román a Gremio por la Libertadores 2007 o  el Fantino y la final del 2000 contra el Real Madrid, y así podría nombrar tanto. Pero, la realidad es que esas “horas perdidas” se transmiten como fanatismo al deporte y una proliferación de un amor incondicional por  Boca Juniors, de tal manera que no puedo perderme 5 minutos de un partido.

VICENTE ROCA

LA REINA DEL PUEBLO( Vicente Roca)


LA REINA  DEL PUEBLO

Ella es la reina
la que todos tanto admiran.
Es capaz de hacer y deshacer
de moverse para todos lados
sin de sus peones recibir
un mísero reclamo. 

Su poder parece eterno
para cada lado 
tiene a sus fuertes soldados 
que la respaldan. 
Tiene las torres 
quienes siguen las riendas 
de lo que ella manda.

Después también están ellos
quienes no verticales de movimiento
pero que se acercan hacia el objetivo 
de manera tajante y en forma de L, 
como así lo pide la ley.

También al lado de nuestra reina 
están ellos inquebrantables 
bien fieles a la corona. 
Pero sus movimientos están marcados 
y son tan rectos como las torres.

Tendrá que pasar mucho 
para que la protección 
que tiene la reina 
sea desbaratada 
como alguna vez fue.

Un día hubo un rey 
que soñó con su reinado 
de ella, la intocable. 
Lo vio en su máximo esplendor 
pero por suerte 
no lo vio caer.

Pero de las ruínas 
surgirá algún día 
el nuevo amanecer.

VICENTE ROCA

LA INDIGNACIÓN DEL MEDIOCRE( Vicente Roca)


LA INDIGNACIÓN DEL MEDIOCRE

Las agujas corrían más rápido ese día, el despertador se había empecinado en no sonar porque no le gustaba que en Spotify reproducir a ese maldito hippie de Adrian Berra. La frazada,  que se había caído por culpa de mis sueños, generó que mi empezar con el pie derecho se postergue para otro día, porque ese día no comencé con ninguno: caí de boca al suelo y encima aún estaba dormido.

Al estabilizarme, me levanté y me dirigí al baño. Era necesario lavarme la cara y comenzar de una buena vez el día. Me enjaboné el rostro por completo, pero cuando busqué la toalla de mano para poder secarme, ella brillaba por su ausencia.

Me arreglé como pude y salí. Puse la pava a calentar y, sí, es la eléctrica. Pero tranquilos, no se había cortado la luz ni a los forros de Edelap se les había ocurrido jugar con los cables. Cómo si habían hecho durante el último clásico y ¡La yuta que los pario! De sólo pensarlo, ya me habían arruinado el día.

Al tomar los mates, todo estuvo en su lugar. Tranquilo, me dispuse a leer las noticias, que vaya casualidad, eran negativas, malas y fatales como cualquier otro día, donde ningún animal fue rescatado ni salvó a ningún niño tras las llamas de ningún incendio. No. Desgraciadamente eran todos aumentos: más alto los precios, más caros los impuestos, más crecen los despidos…

Como cada mañana, mi vieja pegada a la cocina tomando unos verdes, como así también, mi viejo en el comedor, cada uno con su respectivo equipo matero. Una distancia de menos de cinco metros los separaba, pero los unía una fanática ideología partidaria que les brotaba de las venas y que generaba rechazo hasta en su propio hijo, que siguió todos sus pasos desde que tenía uso de razón.

“A estos corruptos yo no los voté, tiene que volver Cristina y los de Cambiemos tienen que ir todos a la carcel”, eran los discursos que se repetían una y otra vez cuando los mates se hacían colectivos y las noticias eran nuevas y malas como siempre “con este gobierno de mierda". 
“Antes esto no pasaba”, les tiraba por abajo para no entrar en su tonto juego de la disputa por la razón. La política nunca me importó en absoluto.

No me interesaban las desgracias del país, porque los míos, mis amigos estaban e iban a estar mejor que los que sufrían estas malas nuevas. Sólo tenía en cuenta estos casos cuando la calle visibilizaba la realidad. Es imposible ser consciente de la vida de algún otro, mientras la burbuja diaria te impide ver el sufrimiento de otra situación diferente a la que vivimos todos los días.

Salí de mi casa y me dirigí a la parada del micro ¡Quizás tendría suerte y me toparía con el transporte! A veces pasa que me toca no tener que esperar nada, como otras veces me ha tocado de tener que esperar mucho tiempo. Siendo 45 minutos tiempo suficiente y necesario para desistir, dejar el punto de ascenso y descenso del bondi para regresar a mi casa a quejarme de lo mediocre que soy.

VICENTE ROCA


EL DÍA DESEADO(Vicente Roca)


EL DÍA DESEADO

El día al fin ha llegado. Luego de varios días de esfuerzo y sudor pude contemplar el verdadero descanso. Tan deseado por los colegas y compañeros de jornada de uno de los lujosos locales de los restaurantes platenses: Frawens.

Ellos elogiaban ese día como el ideal para distender, dormir, hacer trámites, moverse y hacer todo aquello que, por algunas horas de trabajo diario, no podían hacer.

Yo hice un poco de esto y otro poco de aquello. Supe elogiarlo. Como el presente, lo tuve. Lo entendí y, como siempre, me resulto escaso ¿Será esto lo que busqué? ¿Lo que siempre quise? La verdad, no lo sé. Quisiera tener más claras las cosas.

Pero sigo feliz con el trabajo, me distrae, me aleja de boludear, de mi casa, del tiempo que el amor tuvo que determinar. Quiero estudiar pero también quiero tener plata. Si fuera más fácil…
(…)

Otra vez, una semana pasó y el franco al fin llegó. Ese único momento de la semana que se puede disfrutar  el día entero para despejarse de todo el estrés acumulado. Debido a la fatiga semanal, mi cuerpo se encontraba exhausto y tuvo que descansar nueve horas.

Algo que lo venía relegando, porque el hecho de trabajar y tener que despertarme a las cinco de la madrugada me lo impedía. Pero la mañana de ese día se consumió, cuando me desperté y comprobé que ya era la una de la tarde. En este día, tendría toda la tarde libre pero no por haber laburado, sino por haber  podido descansar plácidamente.

Sin embargo, las presiones eran diferentes y más que mi propia desilusión, de no haber aprovechado la mañana, ya nada me perturbaba. Ni el tiempo perdido con aquellas personas que ya no están, que lo gasté con el fin de ser feliz, aunque momentáneamente lo fui.

(…)

Pese a la felicidad momentánea que genera la independencia económica poco pudo aguantar aquel joven la dura pena de gastar sus días para tener más cansancio que sueños. Sin que sus compañeros dejaran de hablar con él o extrañarlo, entendieron que se alejó de su puesto diario.

Poco a poco, todos terminaron accediendo a dejar ese lugar, que mes a mes renueva sus trabajadores porque la constante fatiga y mal trato han generado las impotencias de sus mejores y peores empleados. Desde los que tomaban más de lo que podían o aquellos que cumplían al pie de la norma las directivas del que manda.


VICENTE ROCA

"CRÓNICA DE LA NOSTALGIA"( Vicente Roca)


"CRÓNICA DE LA NOSTALGIA"

Creía tener la vida armada, todo resuelto, todo parejamente acorde. En línea. Los días, al igual que las situaciones, se fueron sucediendo uno pegado al otro.

Claramente bien diferente el uno del otro. Y progresivamente nuestra realidad, y más enfatizada la mía, se modificó completamente. En un año de muchos cambios, esta principal, me terminó por paralizar.

Hoy comparto mis espacios con otra gente, vos lo seguís haciendo con la misma, o no, pero definitivamente sin mí. Velo todo el tiempo por tu felicidad y bienestar, como sé, no es que lo crea, lo confirmo, que vos lo haces por la mía.

Agradezco a la vida haber estado para tu persona, como vos lo hiciste, siempre que yo te lo pedí. Sé que fallé en más de una ocasión, es por, y por muchas cosas, que estoy vehemente fantasiado y enamorado por todo que pudimos vivir y nombramos nosotros.

El día dejó de ser negro, se tornó lentamente a gris y a lo lejos se podía divisar como el horizonte resplandeciente aparecía una fuerte luz llena de esperanza y color. El aire se mostró cambiario, pasando de difuso a claro, a concreto y alegre.


 VICENTE ROCA

EL “NEGRO” PIENSA (Vicente Roca)


EL “NEGRO” PIENSA  


El 2018 llegó y con él todos los recuerdos que hoy no son realidad. Arañando los 36 años, el “Negro” tiene nostalgia de esos bellos y dulces momentos que vivió junto al club de sus amores.

Desde sus comienzos, el goleador temible vistió la camiseta rojinegra hasta el final, o lo que parece ser, de su carrera deportiva. Su imponente altura, que roza los dos metros de alto, ha generado que su movilidad no sea la de antes y sus goles se han disminuido considerablemente, como así sus minutos dentro de la cancha.

El “Negro” es un jugador que ha portado el mismo look, como la “Brujita” Verón y su oscura pelada con ese sombreador oscuro o como Riquelme  y su renegrido estilo. De pelo corto, con algunas canas que denotan el paso del tiempo y, un bigote y barba que tapan un rostro que hace algún tiempo no ve la luz.

Boca arriba podía ver el cielo raso de la clínica mientras pensaba en los gajes del oficio, los cuales le habían generado algunas marcas en su cuerpo. En su rodilla izquierda tiene dos cicatrices por la dolorosa rotura de ligamentos. Y en la derecha, un rasgo de haber dejado todo en el último clásico disputado por el rojinegro.

Este polémico encuentro frente a los eternos rivales sucedió hace algunos meses, desde ese día solamente había podido sumar algunos minutos en cancha, sin poder llegar a sumar ni quiera 45 minutos. Poco a poco, día tras día, el “Negro” siente que su carrera está llegando al fin. Aunque sin vivir como catastrófico la nostalgia de cuando supo ser el número 9 que toda la hinchada coreaba.

Ahora se encuentra en la difícil, pero necesaria, decisión de decir que hacer con su vida. Si bien apenas tiene 36 años, pero la vida de los deportistas es corta dentro de la cancha. Mientras piensa en ello, recuerda la frase que su padre le decía desde pequeño: “Disfrutá de los momentos, la vida del futbolista es corta dentro de la cancha”. Pero fue la última parte de esta frase lo que su inconsciencia quiso que se repitiera una y otra vez en su cabeza: “… dentro de la cancha… dentro de la cancha… dentro de la cancha…”.

En ese momento, la puerta grande de la clínica se abrió de par en par, el “Negro” se acomodó su extenso cuerpo para  ver de quien se trataba, debido al ruido de haber oído del desconocido al entrar. Para alegría del jugador, se trataba de un viejo conocido y compañero de hazañas, su representante el “Cabezón”, quien en los últimos días le había asegurado que tendría noticias cuando lo volviera a ver.

Resulta ser que el “Cabezón” llega esta tarde al nosocomio para ofrecerle al “Negro” una oportunidad única. El delantero siempre quiso ser técnico, además de jugador, pero la parte en la cancha casi que ya se había terminado.  Es por eso que su amigo, en esa ocasión, le propuso algo nuevo:

-¿Cómo te vés como Técnico de la primera del club?

-Pero ya me estoy recuperando, aparte ¿Y  el “Loco”? ¿Lo van a echar?

 “Acaba de firmar la renuncia” se escuchó a lo lejos, se trataba del presidente del rojinegro. “¿A vos te gustaría ser el DT y tener la posibilidad de entrar a la cancha? Acordate que te queda contrato como jugador”, con sensualidad y atractivo le preguntó al jugador, tal semejante propuesta.

El “Negro” se quedó pensando en Ryan Giggs. El “Negro” quedó pensando…

VICENTE ROCA