En el
mundo humano existen muchos tipos de personas. Aunque para los libros de
religión como para los de moral y ética hay solamente dos tipos de hombres y
mujeres. Uno es bueno o es malo, es blanco o es negro. Para estos libros, o
quizás para sus autores para ser más correcto, no existen medias tintas o ningún
tipo de gris. Para ellos está todo muy polarizado: o estás del lado del bien o
del lado del mal, como en las películas que nos hacían ver cuando eramos niños,
como en Disney. Pero, justamente, la vida “real” no es como te la “pintan”.
En los
libros de ética y religión. Los individuos catalogados como “malos” son los que
hacen todo mal. Se comportan de manera inadecuada, faltan a misa cada domingo (que
dicho sea de paso, toman la misma actitud que cualquier sujeto no católico),
son vagos y, además, estudian poco. Por otro lado, tampoco obedecen a las órdenes
que sus padres les imponen en la juventud, ni tampoco, en edad adultas, siguen lar normas establecidas tanto por las
autoridades como por las leyes y normas que establece su sociedad.
Estas
personas “malditas” son exactamente las mismas que mienten y lastiman, las que
hacen fraudes y estafan a terceros con el único proposito de beneficiarse con
el sufrimiento ajeno. Además, se
aprovechan de toda circunstancia posible que, obviamente los deje como
vencedores, claro. Son mal llamados vivos.
Desde
ya, los niños tampoco se escapan de estos seres del infierno. Son estos sujetos
los que más los retan y reprenden por “portarse mal y no obedecer”.
Son tan dañinos
que hasta a ellos mismos les afecta su forma de ser. Porque no han logrado( ni
lograrán) aprender acerca de los conocimientos de cultura general ni otras
cuestiones de la vida esenciales para gozar de un buen pasar debido a que no
les importa en absoluto nada más que su propia existencia.
Por esta
razón, que desde la religión, la ética y la moral como instituciones ligadas
como el Estado, la Iglesia y las Fuerzas de Seguridad que recomiendan para que
todo salga de manera correcta que es necesario ser una buena persona, un buen
colega, un buen vecino y seguir al pie de la letra las indicaciones de parte de
los padres y la sociedad porque si ellos son mayores algo más sabrán.
Sin
embargo, hay que tener en claro y, por supuesto, no olvidarlo nunca que en el
mundo real, no hay blancos y negros. Existen también grises y las medias
tintas¿, además, de que el la realidad no es tan justa como te la pinta tanto
la sociedad y nuestros progenitores como los curas violadores que pregonan las
normas de conductas desde una capilla o catedral.
No hay comentarios:
Publicar un comentario