sábado, 9 de mayo de 2020

MALIGNO Y BENINGNO

            En el mundo humano existen muchos tipos de personas. Aunque para los libros de religión como para los de moral y ética hay solamente dos tipos de hombres y mujeres. Uno es bueno o es malo, es blanco o es negro. Para estos libros, o quizás para sus autores para ser más correcto, no existen medias tintas o ningún tipo de gris. Para ellos está todo muy polarizado: o estás del lado del bien o del lado del mal, como en las películas que nos hacían ver cuando eramos niños, como en Disney. Pero, justamente, la vida “real” no es como te la “pintan”.

            En los libros de ética y religión. Los individuos catalogados como “malos” son los que hacen todo mal. Se comportan de manera inadecuada, faltan a misa cada domingo (que dicho sea de paso, toman la misma actitud que cualquier sujeto no católico), son vagos y, además, estudian poco. Por otro lado, tampoco obedecen a las órdenes que sus padres les imponen en la juventud, ni tampoco, en edad adultas,  siguen lar normas establecidas tanto por las autoridades como por las leyes y normas que establece su sociedad.

            Estas personas “malditas” son exactamente las mismas que mienten y lastiman, las que hacen fraudes y estafan a terceros con el único proposito de beneficiarse con el sufrimiento ajeno.  Además, se aprovechan de toda circunstancia posible que, obviamente los deje como vencedores, claro. Son mal llamados vivos.

            Desde ya, los niños tampoco se escapan de estos seres del infierno. Son estos sujetos los que más los retan y reprenden por “portarse mal y no obedecer”.

            Son tan dañinos que hasta a ellos mismos les afecta su forma de ser. Porque no han logrado( ni lograrán) aprender acerca de los conocimientos de cultura general ni otras cuestiones de la vida esenciales para gozar de un buen pasar debido a que no les importa en absoluto nada más que su propia existencia.

            Por esta razón, que desde la religión, la ética y la moral como instituciones ligadas como el Estado, la Iglesia y las Fuerzas de Seguridad que recomiendan para que todo salga de manera correcta que es necesario ser una buena persona, un buen colega, un buen vecino y seguir al pie de la letra las indicaciones de parte de los padres y la sociedad porque si ellos son mayores algo más sabrán.

            Sin embargo, hay que tener en claro y, por supuesto, no olvidarlo nunca que en el mundo real, no hay blancos y negros. Existen también grises y las medias tintas¿, además, de que el la realidad no es tan justa como te la pinta tanto la sociedad y nuestros progenitores como los curas violadores que pregonan las normas de conductas desde una capilla o catedral.

VICENTE ROCA


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