martes, 2 de julio de 2019

LA INDIGNACIÓN DEL MEDIOCRE( Vicente Roca)


LA INDIGNACIÓN DEL MEDIOCRE

Las agujas corrían más rápido ese día, el despertador se había empecinado en no sonar porque no le gustaba que en Spotify reproducir a ese maldito hippie de Adrian Berra. La frazada,  que se había caído por culpa de mis sueños, generó que mi empezar con el pie derecho se postergue para otro día, porque ese día no comencé con ninguno: caí de boca al suelo y encima aún estaba dormido.

Al estabilizarme, me levanté y me dirigí al baño. Era necesario lavarme la cara y comenzar de una buena vez el día. Me enjaboné el rostro por completo, pero cuando busqué la toalla de mano para poder secarme, ella brillaba por su ausencia.

Me arreglé como pude y salí. Puse la pava a calentar y, sí, es la eléctrica. Pero tranquilos, no se había cortado la luz ni a los forros de Edelap se les había ocurrido jugar con los cables. Cómo si habían hecho durante el último clásico y ¡La yuta que los pario! De sólo pensarlo, ya me habían arruinado el día.

Al tomar los mates, todo estuvo en su lugar. Tranquilo, me dispuse a leer las noticias, que vaya casualidad, eran negativas, malas y fatales como cualquier otro día, donde ningún animal fue rescatado ni salvó a ningún niño tras las llamas de ningún incendio. No. Desgraciadamente eran todos aumentos: más alto los precios, más caros los impuestos, más crecen los despidos…

Como cada mañana, mi vieja pegada a la cocina tomando unos verdes, como así también, mi viejo en el comedor, cada uno con su respectivo equipo matero. Una distancia de menos de cinco metros los separaba, pero los unía una fanática ideología partidaria que les brotaba de las venas y que generaba rechazo hasta en su propio hijo, que siguió todos sus pasos desde que tenía uso de razón.

“A estos corruptos yo no los voté, tiene que volver Cristina y los de Cambiemos tienen que ir todos a la carcel”, eran los discursos que se repetían una y otra vez cuando los mates se hacían colectivos y las noticias eran nuevas y malas como siempre “con este gobierno de mierda". 
“Antes esto no pasaba”, les tiraba por abajo para no entrar en su tonto juego de la disputa por la razón. La política nunca me importó en absoluto.

No me interesaban las desgracias del país, porque los míos, mis amigos estaban e iban a estar mejor que los que sufrían estas malas nuevas. Sólo tenía en cuenta estos casos cuando la calle visibilizaba la realidad. Es imposible ser consciente de la vida de algún otro, mientras la burbuja diaria te impide ver el sufrimiento de otra situación diferente a la que vivimos todos los días.

Salí de mi casa y me dirigí a la parada del micro ¡Quizás tendría suerte y me toparía con el transporte! A veces pasa que me toca no tener que esperar nada, como otras veces me ha tocado de tener que esperar mucho tiempo. Siendo 45 minutos tiempo suficiente y necesario para desistir, dejar el punto de ascenso y descenso del bondi para regresar a mi casa a quejarme de lo mediocre que soy.

VICENTE ROCA


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