EL DÍA DESEADO
El día al fin ha llegado.
Luego de varios días de esfuerzo y sudor pude contemplar el verdadero descanso.
Tan deseado por los colegas y compañeros de jornada de uno de los lujosos
locales de los restaurantes platenses: Frawens.
Ellos elogiaban ese día como
el ideal para distender, dormir, hacer trámites, moverse y hacer todo aquello
que, por algunas horas de trabajo diario, no podían hacer.
Yo hice un poco de esto y
otro poco de aquello. Supe elogiarlo. Como el presente, lo tuve. Lo entendí y,
como siempre, me resulto escaso ¿Será esto lo que busqué? ¿Lo que siempre
quise? La verdad, no lo sé. Quisiera tener más claras las cosas.
Pero sigo feliz con el
trabajo, me distrae, me aleja de boludear, de mi casa, del tiempo que el amor
tuvo que determinar. Quiero estudiar pero también quiero tener plata. Si fuera
más fácil…
(…)
Otra vez, una semana pasó y
el franco al fin llegó. Ese único momento de la semana que se puede
disfrutar el día entero para despejarse
de todo el estrés acumulado. Debido a la fatiga semanal, mi cuerpo se
encontraba exhausto y tuvo que descansar nueve horas.
Algo que lo venía relegando,
porque el hecho de trabajar y tener que despertarme a las cinco de la madrugada
me lo impedía. Pero la mañana de ese día se consumió, cuando me desperté y
comprobé que ya era la una de la tarde. En este día, tendría toda la tarde
libre pero no por haber laburado, sino por haber podido descansar plácidamente.
Sin embargo, las presiones
eran diferentes y más que mi propia desilusión, de no haber aprovechado la
mañana, ya nada me perturbaba. Ni el tiempo perdido con aquellas personas que
ya no están, que lo gasté con el fin de ser feliz, aunque momentáneamente lo
fui.
(…)
Pese
a la felicidad momentánea que genera la independencia económica poco pudo
aguantar aquel joven la dura pena de gastar sus días para tener más cansancio
que sueños. Sin que sus compañeros dejaran de hablar con él o extrañarlo,
entendieron que se alejó de su puesto diario.
Poco
a poco, todos terminaron accediendo a dejar ese lugar, que mes a mes renueva
sus trabajadores porque la constante fatiga y mal trato han generado las
impotencias de sus mejores y peores empleados. Desde los que tomaban más de lo
que podían o aquellos que cumplían al pie de la norma las directivas del que
manda.
VICENTE ROCA
No hay comentarios:
Publicar un comentario