martes, 2 de julio de 2019

EL DÍA DESEADO(Vicente Roca)


EL DÍA DESEADO

El día al fin ha llegado. Luego de varios días de esfuerzo y sudor pude contemplar el verdadero descanso. Tan deseado por los colegas y compañeros de jornada de uno de los lujosos locales de los restaurantes platenses: Frawens.

Ellos elogiaban ese día como el ideal para distender, dormir, hacer trámites, moverse y hacer todo aquello que, por algunas horas de trabajo diario, no podían hacer.

Yo hice un poco de esto y otro poco de aquello. Supe elogiarlo. Como el presente, lo tuve. Lo entendí y, como siempre, me resulto escaso ¿Será esto lo que busqué? ¿Lo que siempre quise? La verdad, no lo sé. Quisiera tener más claras las cosas.

Pero sigo feliz con el trabajo, me distrae, me aleja de boludear, de mi casa, del tiempo que el amor tuvo que determinar. Quiero estudiar pero también quiero tener plata. Si fuera más fácil…
(…)

Otra vez, una semana pasó y el franco al fin llegó. Ese único momento de la semana que se puede disfrutar  el día entero para despejarse de todo el estrés acumulado. Debido a la fatiga semanal, mi cuerpo se encontraba exhausto y tuvo que descansar nueve horas.

Algo que lo venía relegando, porque el hecho de trabajar y tener que despertarme a las cinco de la madrugada me lo impedía. Pero la mañana de ese día se consumió, cuando me desperté y comprobé que ya era la una de la tarde. En este día, tendría toda la tarde libre pero no por haber laburado, sino por haber  podido descansar plácidamente.

Sin embargo, las presiones eran diferentes y más que mi propia desilusión, de no haber aprovechado la mañana, ya nada me perturbaba. Ni el tiempo perdido con aquellas personas que ya no están, que lo gasté con el fin de ser feliz, aunque momentáneamente lo fui.

(…)

Pese a la felicidad momentánea que genera la independencia económica poco pudo aguantar aquel joven la dura pena de gastar sus días para tener más cansancio que sueños. Sin que sus compañeros dejaran de hablar con él o extrañarlo, entendieron que se alejó de su puesto diario.

Poco a poco, todos terminaron accediendo a dejar ese lugar, que mes a mes renueva sus trabajadores porque la constante fatiga y mal trato han generado las impotencias de sus mejores y peores empleados. Desde los que tomaban más de lo que podían o aquellos que cumplían al pie de la norma las directivas del que manda.


VICENTE ROCA

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